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Sectores Industriales 3 min de lectura

Protección Contra Incendios en Instalaciones Hospitalarias

Pasillo de hospital con puertas cortafuego batientes de color claro, señalización de salida de emergencia iluminada en verde sobre el dintel y una camilla vacía a un costado

Con base en estadísticas de la NFPA sobre incendios en instalaciones de salud, este artículo revisa los dos peligros más frecuentes (cocinas y fallas eléctricas), el manejo de gases medicinales y las estrategias de protección aplicables cuando la evacuación estándar no es una opción para todos los ocupantes.

L

Escrito por

Lorena Cifuentes

Ingeniera química, máster en ingeniería contra incendios, Departamento de diseño

E

Coordinación

Edgar Hernando Romero Giraldo

Ingeniero Civil, Gerente General.

De acuerdo con cifras publicadas por la National Fire Protection Association (NFPA), entre 2011 y 2015, en Estados Unidos el 42% de los incendios registrados en instalaciones hospitalarias se presentó en asilos de ancianos, el 22% en centros de salud mental, el 19% en hospitales y el 11% en clínicas privadas, con una pérdida directa de 50,4 millones de dólares. Esto refleja la necesidad de hablar de la protección contra incendios en este tipo de instalaciones. Por la naturaleza de estas edificaciones, se espera que muchos ocupantes no puedan seguir un plan de evacuación estándar: requieren ayuda externa para movilizarse, por lo cual se plantean otras estrategias como resguardarse en el lugar mientras se llevan a cabo las operaciones de extinción. Esta estrategia requiere un alto nivel de protección pasiva que permita compartimentar los lugares de resguardo, además de una evaluación de riesgos que mitigue y controle las posibles fuentes de propagación.

De acuerdo con las estadísticas, se han identificado dos peligros potenciales de incendio en instalaciones hospitalarias. El 65% de los incendios registrados se originaron en las cocinas, principalmente durante las horas pico de preparación de comida. Sin embargo, este tipo de incendios por lo general se limita a un compartimiento y no suele extenderse a otras áreas de las instalaciones, gracias a una adecuada compartimentación, al uso de extractores de humo certificados para incendios y a compuertas de seguridad.

El segundo peligro identificado mediante las estadísticas son las fallas en el cableado eléctrico, causa del 6% de los incendios registrados. A diferencia de los incendios en cocinas, este tipo de eventos suele propagarse a más de un compartimiento. Por lo general se presenta por cables rotos o enchufes sobrecargados, por lo que se recomienda hacer mantenimiento periódico de las instalaciones y evitar el uso de tomacorrientes múltiples.

La mayoría de instalaciones hospitalarias hacen uso de gases medicinales, lo que potencia el peligro de incendio ante una falla eléctrica.

Suelen usarse líquidos inflamables como el alcohol y gases como aire, oxígeno u óxido nitroso, entre otros. Este tipo de gases, usados para tratar pacientes, deben ser manejados y controlados por personal calificado en hospitales, clínicas o residencias. Los reguladores de este tipo de gases suelen usar válvulas de demanda y medidores de flujo que se clasifican como equipo médico, al igual que las tuberías, y deben llevar una certificación adecuada (por ejemplo, en la Unión Europea se exige certificación CE). Los cilindros de gas que contienen sustancias peligrosas deben almacenarse y manipularse con cuidado. Cuando no estén en uso inmediato, todos los cilindros de gas deben conservarse en un lugar designado, debidamente marcado con señales de seguridad y avisos de advertencia; bien ventilado, lejos de cualquier fuente de ignición, temperaturas excesivas, materiales inflamables y productos incompatibles; en un lugar seguro donde el acceso esté controlado; y cubierto, en un estado limpio adecuado para su uso en un entorno médico.

Uno de los gases medicinales más usados y que representa mayor peligro es el oxígeno, esencial para el tratamiento de pacientes. El riesgo de incendio es significativamente mayor ante su presencia, pues existe la posibilidad de generar un ambiente con enriquecimiento de oxígeno localizado, lo que aumenta el riesgo de incendio. Se deben realizar siempre evaluaciones de riesgo locales e implementar controles adecuados y suficientes, en particular para la gestión de equipos eléctricos, y debe evitarse fumar o usar llamas cerca de contenedores de gas o áreas donde se estén usando gases médicos.

Finalmente, se recomienda el uso de tubería húmeda en caso de instalar equipos de rociadores automáticos, así como notificar a los ocupantes si se decide implementar una estrategia de resguardo en el lugar, dado que los pacientes pueden no estar familiarizados con este tipo de evacuación.

Referencias

  1. 1 British Compressed Gases Association. Medical Gases.
  2. 2 Ralph, Mike. Oxygen Fires in Healthcare Facilities. Croydon University Hospital. European Industrial Gases Association. National Health Service. 2012.
  3. 3 NFPA. U.S. Structure Fires in Health Care Properties. Fact Sheet. Research. 2017.

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