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De acuerdo con cifras publicadas por National Fire Protection Association – NFPA (por sus siglas en inglés) entre el 2011 y el 2015 en Estados Unidos el 42% de los incendios registrados en instalaciones hospitalarias se presentó en asilos de ancianos, mientras que el 22% fue en centros de salud mental, seguido por un 19% en hospitales, y finalmente un 11% en clínicas privadas. También se registró una pérdida directa de 50.4 millones de dólares. Esto refleja la necesidad de hablar de la protección contra incendios en este tipo de instalaciones. La naturaleza de las ocupaciones definirá el plan de evacuación. Muchos requieren ayuda externa para movilizarse por lo cual se plantean otras estrategias como resguardarse en el lugar mientras las operaciones de extinción se llevan a cabo. Esta estrategia requiere un alto nivel de protección pasiva, que permita compartimentar los lugares de resguardo. También, se habla de hacer una evaluación de riesgos para mitigar y controlar las posibles fuentes de propagación.

De acuerdo con las estadísticas se han identificado dos peligros potenciales de incendio en instalaciones hospitalarias. De los incendios registrados el 65% se originaron en las cocinas. No es sorprendente que las horas en las que más se registraron eventos fue durante las horas pico de preparación de comida. Sin embargo, se ha encontrado que este tipo de incendios por lo general se limitan a un compartimiento. En otras palabras, no suelen extenderse a otras áreas de las instalaciones. Esto se logra mediante la adecuada compartimentación, haciendo uso de extractores de humo certificados para incendios, y compuertas de seguridad.

El otro peligro que se identificó mediante las estadísticas, es fallas en el cableado eléctrico. Este peligro se registró como causa de incendio el 6% de las veces. A diferencia de los incendios en las cocinas, este tipo de eventos suelen propagarse en más de un compartimiento de las instalaciones. Por lo general se presenta por cables rotos o enchufes sobrecargados. Se recomienda hacer mantenimiento de las instalaciones y evitar el uso de tomacorrientes múltiples para mitigar este tipo de eventos.

Además, es importante recordar que la mayoría de instalaciones hospitalarias hacen uso de gases medicinales, lo cual potencializa el peligro de incendio por una falla eléctrica. Suelen usarse líquidos inflamables como alcohol, y gases como aire, oxigeno, óxido nitroso, entre otros. Lo usual es que este tipo de gases se utilizan  para tratamiento de pacientes, deben ser manejados y controlados por personal calificado. Los reguladores de este tipo de gases, suelen usar válvulas de demanda y medidores de flujo que se clasifican como equipo médico, al igual que las tuberías. Los dispositivos médicos deben llevar una certificación adecuada, por ejemplo, en la Unión Europea se exige una certificación CE. Los cilindros de gas que contienen sustancias peligrosas deben almacenarse y manipularse con cuidado. Cuando no estén en uso inmediato, todos los cilindros de gas deben conservarse:

– en un lugar designado, debidamente marcado con señales de seguridad y avisos de advertencia;

– debe estar bien ventilado, lejos de cualquier fuente de ignición, temperaturas excesivas, materiales inflamables y de cualquier producto incompatible;

– en un lugar seguro donde el acceso esté controlado; cubierto, en un estado limpio adecuado para su uso en un entorno médico.

Uno de los gases medicinales más usados y que representa mayor peligro es el oxígeno. Este es esencial para el tratamiento de pacientes. El riesgo de incendio es significativamente mayor ante la presencia de oxígeno, pues existe la posibilidad de generar un ambiente con enriquecimiento de oxígeno localizado, lo que aumenta el riesgo de incendio. Se debe realizar siempre evaluaciones de riesgos locales e implementar controles adecuados y suficientes, en particular para la gestión de equipos eléctricos. Por supuesto, debe evitarse fumar y usar llamas cerca de contenedores de gas o áreas donde se estén usando gases médicos.

Finalmente, se recomienda el uso de tubería húmeda en caso de instalar equipos de rociadores automáticos. También se recomienda notificar a los ocupantes, si se decide implementar una estrategia de resguardo en el lugar. Esto dado que los pacientes pueden no estar familiarizados con este tipo de evacuación.

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Referencias:

  1. British Compressed Gases Association. Medical Gases. Tomado de: http://www.bcga.co.uk/pages/index.cfm?page_id=29&title=medical_gases. 2021.
  2. Ralph, Mike. Oxygen Fires in Healthcare Facilities. Croydon University Hospital. European Industrial Gases Association. National Health Service. 2012.
  3. NFPA. U.S. Structure Fires in Health Care Properties. Fact Sheet. Research. 2017.
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Autor

Lorena Cifuentes.
Ingeniera Química
Departamento de Diseño
EHR S.A.

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